Nos conocimos en Londres. Es actriz de teatro. Le invite una Pint. Me dijo que no tenía sed. Es hermosa. Me levante de la mesa y compre dos cervezas. Le puse una cerca del brazo que recargaba sobre la mesa. Mis dedos tocaron su brazo levemente cuando deje la cerveza a su lado. No tomo cerveza, me dijo. Era una mesa diminuta. Llovía ¿Tienes frío?, le pregunte. No tengo frío y no tomo cerveza. Leí una obra extraordinaria de Harold Pinter: The Homecoming. No la conozco, me dijo. Podríamos ir juntos a verla. Esta en el teatro Almeida. ¿Quieres otra cerveza? No tomo cerveza ya te dije. A mi me parece que si tomas. Si no tomas me voy a llevar el vaso para que no te moleste. No me molesta, Luis. Solo dame el vaso, le dije. No me molesta, me contesto y aclaro: sí te llevas el vaso te llevo a ti. ¿Me estas haciendo algún tipo de propuesta?
Cuando me fui se acerco a mi oído y me dijo: no te conviertas en un extraño. El mundo desapareció por unos instantes.
Cuando me fui se acerco a mi oído y me dijo: no te conviertas en un extraño. El mundo desapareció por unos instantes.
